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En esta estación, una de las frutas más apreciadas son las fresas, pequeñas delicias que destacan por su intenso sabor y sus excelentes propiedades nutritivas. De hecho, las fresas poseen más cantidad de vitamina C que muchos otros cítricos.
Constituyen el complemento ideal para terminar una deliciosa comida, ya sean solas, con crema, con leche o en postres más elaborados. Además, tienen un importante valor industrial, ya que se utilizan para elaborar otros muchos productos como batidos, helados, mermeladas, yogurts y gelatinas.
Un detalle importante a la hora de consumir esta fruta es que tenemos que comerla poco después de comprarla. La temporada en nuestro hemisferio va de julio a diciembre, aunque en algunos supermercados se encuentran fresas durante todo el año, procedentes de invernaderos y de las importaciones de otros países.
Este alimento constituye una importante ayuda en las dietas de adelgazamiento . Tiene un excelente sabor y es ligero, ya que el 85% de su composición es agua. Sin duda, su aporte calórico es muy escaso: sólo 37 calorías por 100 gramos.
Las fresas aportan fundamentalmente potasio y magnesio, pero también hierro, fósforo, yodo y calcio.
Además de la Vitamina C, las fresas tienen una sustancia antioxidante que, además, protege al cuerpo fortaleciendo el sistema inmune. Sus ácidos orgánicos poseen efectos desinfectantes y anti inflamatorios.
Al ser ricas en agua, incorporan propiedades diuréticas, excelentes para personas que quieran perder peso y que tengan tendencia a retener líquidos. Este efecto diurético también beneficia a aquellos que padecen cálculos renales, hipertensión y ácido úrico.
Podemos comer fresas de mil maneras, todas ellas igual de deliciosas. Si no queremos engordar lo mejor es comerlas solas, en jugos o granizados, o bien bañadas en jugo de naranja. |