LOS SABORES DE LA UNIÓN FAMILIAR |
CRÓNICA DEL HUEVO FRITO |
| Aunque el huevo frito es visto tradicionalmente como el compañero inseparable de los negados para la cocina y de los apurados en general, puede convertirse en mucho más que eso, e incluso, en todo lo contrario: un elemento que une a la familia a la hora del desayuno o el lonche. Eso sí, preparar una buena porción de huevos fritos no es fácil. |
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Aquí algunos consejos : Los huevos fritos unen a la familia. Esta es una lección aprendida en la niñez cuando papá juntaba a todos en la mesa del desayuno alrededor de un buen plato de salchicha de Huacho, acompañada con huevos fritos y pan francés. En la adultez, pude ratificar la teoría de la unión familiar con esos perfectos huevos fritos en mantequilla, de yemas enteras y jugosas, que compartía con Bernardo y Sandra en su casa de Playa en el año 1984.
Actualmente, sigo el mismo ritual los domingos en la mañana con Carmen y mis hijos Daniela y Bernardo. La expectativa es mayor cuando convertimos este manjar dominical en pizza, al agregar sobre los huevos queso y jamón. Nuestro pan preferido -fresco, de miga generosa y capa crocante- es el roseta de La Baguette. |
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Para difundir esta familiar práctica culinaria, en mis clases de cocina enseño a los alumnos, paso a paso, todos los truquitos de esta receta a fin de que sorprendan a sus padres con un desayuno de unión y sabor. |
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| LOS SECRETOS |
| Primero, los huevos deben estar frescos. Lo mejor es comprarlos en un lugar de garantía, como un supermercado, el puesto de una casera honesta o, si tiene la posibilidad, en la misma granja. De cualquier manera, existen diversas formas de saber si están frescos. |
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| Resuelto este punto, tenga en cuenta que los huevos nunca deben freírse ni en poco ni en mucho aceite. El exceso de grasa (incluso la de un excelente aceite de oliva) les resta sabor y los convierte en nada. |
| Por último, recuerde la sabia frase "los huevos vienen de a dos". Por lo tanto, un par es la porción ideal. Pecar y exagerar con esta receta se puede convertir en uno de nuestros más grandes puntos débiles. Gula y colesterol avisados. |
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| LA RECETA (para 4 personas) |
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Provéase de una sartén de 20 a 25 cm de diámetro, con base plana y libre de abolladuras u otros maltratos. Si usted posee una sartén de fierro o de teflón, el resultado será igualmente delicioso.
Casque 8 huevos y colóquelos en un recipiente. Coloque la sartén al fuego y cuando esté bien caliente, baje el calor al mínimo. |
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Añada 1 cucharada de aceite y 3 de mantequilla. Apenas esta se derrita, agregue los huevos cubriendo toda la superficie de la sartén. Evite romper o dañar las yemas. Inmediatamente, agregue sal, pimienta, ½ taza de queso mozzarella rallado, 150 g de jamón inglés en tajadas finas y 1 ½ cucharada de orégano fresco.
Tape la sartén herméticamente para que el vapor cocine de forma pareja las claras y ayude a derretir el queso. Espere de 5 a 7 minutos y listo. No les dé vuelta a los huevos y así las yemas quedarán jugosas y calientes. Lleve la sartén directamente a la mesa o vuelque la preparación en una fuente redonda. Gente feliz acompañará este desayuno-brunch con cerveza "matizada", es decir, mitad negra y mitad rubia. |
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| Colaboración de Cucho la Rosa |
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