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La plaza de armas de Cajamarca es un vasto y luminoso cuadrángulo de corte españolísimo (Cajamarca es una de las ciudades más tocadas por la influencia de la península). En ella está la Catedral de torres truncas con su fachada bordada en lava volcánica, de estilo churrigueresco, exuberante y recargado. Se cuenta que durante el virreinato esta iglesia era llamada "de los blancos" en contraposición con su vecina de enfrente, San Francisco, que era "de los indios". Sin embargo, quien visita la ciudad podrá advertir que el cajamarquino tiene rasgos étnicos muy particulares: son más bien altos, de tez clara, algunos con ojos verde agua y con un tono cantarín al hablar en castellano que los diferencia. |
Campiña de cajamarca |

Histórico cuarto del rescate
de Atahua
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De la plaza hay que rescatar igualmente la pileta octogonal y detenerse a contemplar los pórticos de piedra, suntuoso adorno de las modestas viviendas, así como los típicos balcones de las calles aledañas. La iglesia de Belén y la imponente Recoleta en el barrio de San Sebastián son una visita obligada al igual que la cruz gigante en lo alto de Santa Apolonia de donde se contempla la ciudad. Imposible, también, dedicar un tiempo para visitar la Casa del Rescate y recordar el martirio del Inca Atahualpa. |
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La ciudad parece querer crecer a empujones pero por desgracia en su afán de expansión se advierte más bien una destrucción de su armonía primigenia. El cemento y el fierro han desplazado a la que fuera llamada "ciudad de barro". A este crecimiento contribuye la enorme reserva de los complejos mineros ubicados en las alturas del departamento que explotan los yacimientos de Yanacocha considerados como los más ricos del Perú y de América Latina. |

Baños del Inca
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Vista del Mirador de Santa Apolonia |
Un recurso singular y privilegio de Cajamarca son sus aguas termales, los Baños del Inca son el balneario ideal del que disfrutan pobladores y turistas. Las Ventanillas de Otuzco, una excursión a un monumento arqueológico aparentemente enigmático. En plena formación rocosa, aparecen cavidades talladas en la superficie, a diferentes profundidades y algunas de ellas con tallados de alto relieve. Los estudiosos las han clasificado como restos o nichos funerarios de la cultura de Cajamarca. |
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Finalmente y para terminar con un pequeño bosquejo de esta inolvidable ciudad está Tres Molinos, la hacienda de los quesos más reputados del país. Allí están todas las marcas y sabores y no hay viajero o visitante que se prive del placer de adquirir tan sabrosos productos (mantequilla, manjarblanco, natillas, rosquitas de manteca), previa generosa degustación en el Fundo Los Alpes. |

Alrededores de la Plaza de Armas
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