Cernir la harina con el polvo de hornear y la sal. Reservar.
Batir las yemas hasta que estén ligeramente espesas y de color amarillo claro. Reservar.
Batir la mantequilla con el azúcar en polvo. Agregar las yemas batidas y luego la harina con el polvo de hornear y la sal, previamente cernidos, alternando con la leche. Agregar la vainilla y mezclar.
Vaciar la preparación en 2 moldes de 24 a 25 cm (12 pulgadas), de preferencia con fondo movible engrasados y enharinados. Si no se tuviera moldes con fondo movible colocar en el fondo del molde un círculo de papel manteca, engrasado y enharinado, para que se desmolde más fácilmente.
Aparte, batir las claras a punto de nieve hasta que estén espumosas. Agregar gradualmente la azúcar granulada y continuar batiendo hasta que tenga la consistencia de merengue.
Verter cuidadosamente sobre la masa cruda y extender con una espátula. Salpicar nueces o almendras picadas encima de las claras si se desea.
Llevar al horno precalentado a 300ºF (150ºC) por 1 hora, aproximadamente o hasta que el bizcocho esté cocido y el merengue ligeramente dorado.
Retirar del horno y enfriar sobre rejilla.
Desmoldar uno de los bizcochos en un plato de servir (el merengue debe quedar para arriba); rellenar con las fresas con crema Chantilly y colocar el otro bizcocho encima del relleno.
Decorar encima si se desea con más crema chantilly.
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