Cubrir el bacalao con agua y remojar durante 12 a 24 horas en el refrigerador. Durante este tiempo cambiar el agua varias veces (3 como mínimo), probando y cambiando el agua hasta que ya no esté salada. Escurrir luego el agua, secar el bacalao y retirarle espinas si tuviera.
Pasar los trozos de bacalao por harina.
Calentar la mitad aceite de oliva en una sartén y freír los trozos de bacalao.
En otra sartén honda, calentar el aceite de oliva restante y agregar las cebollas, el tomate, los ajos y los pimientos morrones en tiras. Agregar el jamón serrano y dejar que se cocinen. Una vez que estén tiernos agregar los filetes de bacalao fritos. Continuar cocinando de 3 a 4 minutos.
Agregar el pan rallado para espesar la salsa. Espolvorear luego el perejil picado.
Colocar todo en una fuente y llevar al horno precalentado a 350ºF (180ºC) por 20 minutos.
Servir inmediatamente.
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