Higos:
Colocar los higos en un recipiente pequeño, agregar el agua hirviendo y dejar remojar 45 minutos. Escurrir, colocar en una olla pequeña, agregar el vino, el azúcar y la hoja de laurel y llevar a hervir moviendo hasta que se disuelva el azúcar. Bajar el fuego a medio y continuar cocinando, moviendo ocasionalmente, hasta que los higos estén suaves y el líquido tenga la consistencia de un almíbar suelto (aproximadamente 20 minutos). Agregar el vinagre y cocinar 1 minuto más. Retirar la olla del fuego y enfriar.
Cebolla:
Derretir la mantequilla con el aceite en una sartén mediana y agregar la cebolla. Cocinar hasta que esté suave y adquiera un color marrón. Bajar el fuego y agregar el vinagre y el azúcar. Agregar la sal y pimienta y mover hasta que el vinagre se haya evaporado. Enfriar.
Ricotta: Batir el queso ricotta en un recipiente mediano con 1 cucharada de aceite y la crema o leche evaporada con el batidor de globo hasta que esté suave y esponjoso. Sazonar con sal y pimienta.
Colocar las tajadas de pan en una bandeja de horno y rociarles aceite de oliva. Llevar al horno previamente caliente para que se doren o gratinen (con el dorador o gratinador) por ambos lados. Retirarlas del horno y pasarlas a una fuente de servir.
Esparcir 2 cucharadas de la mezcla de ricotta sobre cada tajada de pan. Encima colocar 1 cucharita del higo con su miel y cubrir con la preparación de la cebolla. Echar encima queso parmesano rallado y orégano. Rociar con aceite de oliva y servir inmediatamente.
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