Remojar los albaricoques en agua por 1 hora. Escurrir. Cocinarlos con 1 taza de azúcar hasta que estén suaves. Enfriar.
Licuar con lo mínimo del agua en que se cocinaron, reservando además 8 cucharadas.
Disolver la colapez en 8 cucharadas del agua fría de los albaricoques. Llevar al fuego, moviendo, por unos minutos hasta que se deshaga.
Batir las claras con ½ taza de azúcar, a punto de merengue. Añadir suavemente la colapez disuelta tibia y los albaricoques licuados.
Colocar en molde aceitado con hueco al refrigerador hasta que cuaje.
Desmoldar colocando previamente el molde sobre agua caliente por unos minutos para que se desprenda fácilmente.
Bañar con crema pastelera y servir el resto en salsera.
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